Sueño (Agosto, 1999)

2010-05-19 / Reads / No Comment

Los árboles se movían con ligereza, tiernamente acariciados por el suave viento que surcaba el cielo, Alberto sintió un ligero escalofrío correr por su espalda, miró hacia el despejado cielo y soñó, soñó que podia volar, que se dejaba llevar por los vientos cambiantes, sentirse libre como las águilas, poder sentir el aire chocando en su cara, entrecerrar los ojos por la presión que este le ejercía, dejarse caer en picada, viendo como el suelo se acercaba a una velocidad desgarradora, y, en el ultimo instante, levantarse y volver a surcar los cielos con una gracia digna de las aves. Sigue leyendo »

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La decisión (Noviembre 1999)

2010-05-18 / Reads / 3 Comments

“Tengo que hablar contigo, porque no sé que hacer.”

Las palabras salieron de mi boca un tanto temerosas, muy dentro de mí quería evitar esta conversación, pero era necesario llevarla a cabo. Abril volteó a verme con esos desgarradores ojos que hacían que mi corazón palpitara con fuerza. Sigue leyendo »

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¿Fuiste Feliz? – texto de Sept, 2001

2010-05-17 / Reads / No Comment

“¿Alguna vez fuiste feliz?”. Escuché esa pregunta mientras entraba a las puertas del paraíso. “Si ustedes no lo saben, menos yo.” Respondí. La voz que había oido la primera vez se volvió mas dulce, sentía como si murmurara a mi oido. “Fuiste feliz, solo que te cuesta trabajo darte cuenta.”

De pronto, en mi cabeza pude revivir varios instantes de mi vida, instantes demasiado breves, que alguna vez consideré insignificantes. Vi su sonrisa, mi reflejo en sus ojos. Escuché los halagos de amigos, los momentos divertidos que pasamos juntos. Sentí las caricias de mis padres, el respaldo de mis hermanos. Experimenté tanto el frio del invierno, como el calor del verano. Cosas sin importancia, que unidas me hacian sentir de una manera que jamás me habia sentido. Una llamada de alguien a quien amaba. Un gol de mi equipo favorito. El programa con el que tantas veces reí. La canción que me hacía llorar. Aquella mezcla de lágrimas y risas que viajó conmigo durante el transcurso de mi vida. Aquel trabajo del que me sentí orgulloso. El chiste que hizo reir a mis amigos. La película que me recordó ese amor. El día que viví sin prisa. Tal vez faltaron muchas cosas, pero tuve otras en exceso.

“Fui feliz…” le dije a la voz “…ojalá me hubiera dado cuenta antes.”


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Me Toca (2006)

2010-05-13 / Reads / 4 Comments

Bostezo.

Tengo más de cuatro días sin dormir. Creo que son más de cien horas las que he tenido que estar despierto. Antes me hacían compañía Beto y Ana pero tengo rato de no verlos. Creo que están muertos. Aunque por otro lado, no he escuchado sus gritos, por lo que hay una pequeña probabilidad de que sigan con vida.

Me da risa. En las películas nunca te enseñan esta parte. Lo que pasa cuando no hay héroes. Cuando en una fiesta no habemos mas que puras pinches víctimas. Y el asesino anda allá afuera. Tomándose su pinche tiempo para matarnos de uno por uno.

Los primeros que mató fue a los que más se le pusieron al brinco. A los que se creían ser los héroes. Ni madres. A ellos les salió fácil. Machetazo en la cabeza y SPLAT. Ahí quedaron. Los que siguieron, les fue peor. Mucho peor. La verdad no se que les haría, pero los gritos eran horribles. Y el pinche ojete lo disfrutaba. Se tardaba de a madre en cada uno. A veces hasta como cinco horas. Ahí fue donde varios intentaron correr. Pero todas las puertas estaban cerradas con cadenas y candados. ¿A que hora nos encerró? Sabe. La neta no tengo ni puta idea de que esta pasando. Nomas estoy cagado del miedo. Literalmente cagado. Esto tampoco lo ves en las películas.

Después del tercer día solo quedábamos seis vivos. Todos hambreados. Meados. Cagados. Seis de los treinta. A veces me gustaría que me tocara de una vez. Ya para acabar con esto. Pero no me quiero morir. Si no, ya me habría matado a mi mismo. Pero el suicidio es pecado. Ja. A veces soy tan pinche gracioso.

La última vez que vi a Ana y Beto fue cuando a gatas se salieron del cuarto donde ese cabrón nos había metido a los tres. La verdad que es mejor sin ellos. Sin tanto lloriqueo de la Ana. Y sin tener que aguantarme al Beto que se la pasó tratando de consolarla. Consolarla. Ja. A mí se me hace que ese wey lo que quería era ver si la Anita aflojaba. Un último palito antes de calaquear. Una muerte chiquita antes de la grandototota. Ja. Pos a lo mejor a eso fueron. Pa que no los viera. Se fueron a matar mutuamente antes de que los mate el otro cabrón. Ja. Pinches mamadas que le pasan a uno por la cabeza.

Y ahora aquí estoy. Hablando solo. Sin haber dormido. Sin haber comido. Sin haber cojido. Ah pero eso sí, todo meado y cagado. Que pinche muerte más digna no pude haber elegido.

Sólo falta que… la puerta se abre…

¿Ana?

¿Beto?

No, pues no son ellos.

Ya me toca a mí.

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De Fantasmas

2010-05-11 / Reads / No Comment

De Fantasmas. Una historia en 16 tweets.

“Puedo hacerle una pregunta?”- Artemio volteó a ver al chico que lo veía interesadamente. “Puedes hacerla, que la responda es otra cosa.”

“¿Alguna vez ha visto un fantasma?”- Artemio rió. Sacó un cigarro y lo encendió. Una bocanada de humo. “Hay muchos tipos de fantasmas hijo.”

“Yo estoy viejo, y claro que he visto muchos. Almas perdidas que dejaron algo inconcluso o que simplemente no estan listas para partir.”

Artemio se quedó pensando. El cigarro se mantenía encendido, consumiéndose en sus dedos. El chico no sabía si la historia había acabado.

“Fantasmas van y fantasmas vienen. No pierdas el sueño en esa clase de cosas, no vale la pena. Esos seres no pueden hacerte nada.” – Tosió.

“Preocupate más por los fantasmas de los vivos. Esos son los que en verdad atormentan, especialmente, el  fantasma de una mujer.” -Un toque.

“¿A qué se refiere?”- preguntó el chico. “Todos los hombres llevamos el fantasma de una mujer cargando siempre. Es parte de nosotros.”

“Una abuela. Una madre. Una hermana. Una prima. Una amiga. Esos son los fantasmas de aquellas que al crecer te forjaron tu idea de mujer.”

“Esos, son fantasmas acompañantes, que te apoyan, te educan y aconsejan y aunque a veces se entrometan, es bueno tener contigo.”

“Pero ay de tí el día que te topes con el fantasma de un amor no correspondido. Ese es el peor de los espectros que puede apoderarse de ti.”

“A veces, si eres afortunado, únicamente cargarás con el fantasma en tu mente. En tus memorias. Rondando, rehusandose a salir de ahí.”

“El llevarla en la cabeza es duro, pero manejable. Y algún día, con el paso del tiempo, notarás que lograste expulsarle sin darte cuenta.”

“Si permites que el fantasma entre en tu corazón, prepárate a sufrir ya que de ahí se colará a tu sangre y vivirá por siempre dentro.”

Artemio calla. Mira al vacío. Suspira. Su cigarro a punto de quemar sus dedos. “En verdad que ese tipo de dolor no se lo deseo a nadie.”

El silencio se prolonga. Al chico le gustaría preguntar si hay alguna forma de exorcizar al fantasma de una mujer metida en la sangre…

…más no lo hace. Observa los ojos de Artemio. Tristes. Reflejando un viejo dolor que ha cargado por años. Y con eso, tiene su respuesta.

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